jueves, 23 de septiembre de 2010

niebla

De madrugada, en la ciudad se respiraba un cierto abandono, peligrosidad... El viento hacía mas tensa la situación, pero lo único que le hacía falta a la calle desierta era el estruendo del ventanal de algún edificio mohoso y apunto de derrumbarse dando portazos a causa del viento, pero me sentía incomoda aun así sabiendo todo lo que me envuelve y sabiendo que no hay nadie excepto yo y mi sombra pero un cierto sexto sentido me dice lo contrario, acelero el paso para salir a la próxima calle que supongo que me sentiré mas segura, cada paso que doy significa un paso mas cerca de la salida pero aun así parece que unas pisadas me siguen de fondo, pero no, son mis pisadas que me confunden, al llegar a la esquina que da a la próxima calle, sale de la nada un pequeño gatito de color gris ronroneando restregándose por tus piernas esperando a que le des un poco de cariño, sientes tanta ternura que lo cogo y lo arropo entre mis brazos proporcionándole un poco de calor a causa de la fría noche que nos envuelve, me lo llevo para casa y así se se hace mas ameno y menos peligroso pasar por todos estos callejones desconocidos para mi, hasta llegar a mi pequeña y acogedora casa.

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La razón por la que sonrío